- La comunidad de Esperanza y la Asociación Fibra y Arte del Marañón desarrollaron una experiencia de comercialización formal, legal y sostenible que conecta el manejo de la chambira con la producción artesanal, fortaleciendo una cadena de valor basada en el uso responsable del bosque.

© WCS - Gabriela Baluarte
En la Amazonía peruana, generar oportunidades económicas a partir de los recursos del bosque puede contribuir también a su conservación, siempre que existan condiciones para un aprovechamiento sostenible, una comercialización responsable y beneficios concretos para las comunidades.
Bajo esta mirada, la comunidad de Esperanza, ubicada en la cuenca del río Tahuayo, y la Asociación Fibra y Arte del Marañón, integrada por artesanas de la comunidad de Amazonas, en la cuenca del Marañón, desarrollaron su primera experiencia de articulación comercial de fibra de chambira, recurso utilizado para la elaboración de artesanías como abanicos, hamacas y otros productos tradicionales.
La iniciativa surgió a partir de una necesidad de complementariedad entre ambas comunidades. Por un lado, Esperanza cuenta con disponibilidad de fibra de chambira proveniente de un manejo sostenible del recurso, práctica que viene desarrollando desde hace varios años y que actualmente incluye plantaciones registradas por la autoridad regional forestal. Por otro lado, la Asociación Fibra y Arte del Marañón reúne a artesanas con más de 20 años de experiencia en la elaboración de artesanías, quienes requerían abastecimiento de fibra para sostener su producción.
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Antes de concretar la articulación comercial, ambas comunidades participaron en un intercambio de experiencias que permitió construir confianza, compartir conocimientos sobre el manejo, beneficiado y transformación de la fibra, e identificar aspectos clave para una relación comercial directa, como la organización, la calidad del producto y el cumplimiento de los acuerdos. WCS facilitó este encuentro y brindó acompañamiento técnico durante el proceso.
Luego del intercambio y la validación en campo, ambas organizaciones acordaron iniciar una relación comercial directa para atender el primer pedido de fibra de chambira, bajo condiciones previamente establecidas de precio, entrega y forma de pago.
Para cumplir con este pedido, la comunidad de Esperanza fortaleció su organización interna y articuló a las familias participantes para planificar la cosecha, el beneficiado, el acopio, la selección y el embalaje de los cogollos. En esta primera entrega se atendieron 173 cogollos de chambira, con la participación de 15 familias, mediante un proceso que requirió coordinación interna, aplicación de criterios de calidad y comunicación permanente con la asociación compradora.
La comercialización incorporó mecanismos para respaldar el origen formal, legal y sostenible del producto. Entre ellos, la emisión de factura, la documentación del origen legal mediante la Guía de Transporte Forestal (GTF), visada por la autoridad regional forestal competente, y el establecimiento de condiciones claras entre las partes.
A partir de esta primera experiencia, ambas organizaciones realizaron una evaluación participativa y establecieron criterios técnicos para las siguientes entregas, relacionados con el tamaño, grosor, beneficiado, embalaje e identificación del producto, además de responsabilidades para la supervisión y coordinación. Estos acuerdos fueron puestos en práctica durante una segunda entrega, fortaleciendo la relación directa entre productores y compradoras, y generando mejoras concretas en el proceso de comercialización.
Esta experiencia demuestra que la articulación comercial entre comunidades puede generar oportunidades económicas vinculadas al aprovechamiento formal, legal y sostenible de los recursos del bosque. Más allá de concretar una primera venta, el proceso permitió fortalecer la organización comunal, promover el intercambio de conocimientos, construir una relación directa entre quienes manejan el recurso y quienes lo transforman, y mejorar las capacidades para responder de manera conjunta a las demandas del mercado.
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Para WCS, este proceso forma parte del trabajo orientado a fortalecer iniciativas económicas compatibles con la conservación de la biodiversidad y el bienestar de las comunidades amazónicas. En paisajes como Tahuayo y Marañón, promover cadenas de valor sostenibles permite que el aprovechamiento responsable de los recursos naturales se traduzca en oportunidades comerciales ordenadas, formales y con beneficios para las familias que dependen directamente del bosque.